Este pasado año me enseñó tanto y tanto, y me di cuenta cuando me senté a redactar este post. Comencé a escribirlo el 1ro de enero de 2019, pero me tomó un poco entender por qué lo estaba haciendo, hasta ahora. Como parte de mi #PositiveVibesSeries, hoy decidí compartirlo con ustedes como terapia virtual y no sé, maybe inspirar a alguien más a redactar el suyo.

Este pasado año, como todos, pasé por muchos cambios. Fue donde cogí cojones para soltar cosas o situaciones del pasado que llevaba arrastrando hasta sin darme cuenta, y asimismo, de hacer cosas que siempre había querido hacer pero no me atrevía a bite the bullet y hacerlas.

En el 2018…

Salí de otro trabajo tóxico – A finales de 2017 comencé a trabajar en la industria de belleza, y aunque fue un súper logro profesional para mí estar ahí, ha sido uno de los lugares donde (irónicamente) conocí a las personas más feas y tóxicas en mi vida. Aún así, me enfoco en que de la misma forma llegaron muchas personas especiales que creyeron en mí, hice dos amigas que amo mucho, nutren mi alma y me aceptan tal y como soy.

Aprendí a decir NO – Hay veces que sin uno darse cuenta, se convierte en Yes Men por miedo a quedar mal o simplemente por compromiso, y tu paz mental y emocional se ven afectadas. En el 2018 aprendí a decir “NO, no quiero esto, no me conviene.” Enfurecí a muchos sí, pero al final del día mi paz y bienestar los busco yo misma. Hay que saber reconocer lo que no nos hace bien, en lo personal y profesional porque al final del día nadie se ocupará de buscarlo por ti.

Perdoné y corté personas que me han hecho daño – El acto de perdonar ha sido uno de los actos más difíciles que he tenido que aprender en mi vida. Cuando alguien me hace daño, soy la persona más cortante del mundo y dejas de existir para mí. Esto no siempre es bueno. Me ha costado la vida y algo más reconocer que el arte de perdonar no es para la otra persona, si no para TI mismo. Cargar con el rencor y ese veneno de ciertos seres y situaciones no es saludable. Es ahí cuando aprendí que tenía que perdonar para sanar física y espiritualmente.

Así que a mi padre, gracias por enseñarme la persona que jamás quisiera ser y de eso hacerme aún más fuerte. Tenemos muchas similitudes sí, pero el día que me toque ser madre, jamás pondré a nada ni a nadie ante él, ella o ellos. Deseo que algún momento de la vida te enseñe que el orgullo y el ser cínico te ha dejado completamente solo. Te juro que el reconocer cuando estás mal te liberará de muchos dolores. Te perdono porque el hecho de que cargar con tu negligencia y ausencia me ha mutilado en muchos aspectos de mi vida y como mencioné, para sanar hay que dejarlo ir. Así que todo lo que me hiciste mientras estuviste en mi vida, lo dejo ir de una vez y por todas.

A mi #1 hater, me cuestioné por mucho tiempo qué rayos hice para que me detestes tanto. Me quitaste amistades, trataste de dejarme sin trabajo, me pisoteaste, me cerraste puertas en la cara (metafórica y literalmente), entre muchas otras cosas. Aún así, te abrí las puertas de mi hogar, te invité y estuviste en mi boda, te defendí, te di el beneficio de la duda y luego, cuando vi que no había solución, te di tu espacio para que me odiaras tú sola como una relación one-sided porque léeme bien, ¡el odio nunca fue recíproco! ¡Pero mira que la vida da vueltas! Cuando me enteré de todos tus planes maquiavélicos, entre MUCHAS otras cosas, admito que eso cambió. ¡Oye, no soy perfecta! En algo o en mucho claramente fallé, pero nunca tuviste los pantalones de enfrentarme y decirme en qué fallé, ni tampoco justifica que hicieras todo lo que hiciste y aún haces. Al final, me di cuenta que hay personas que simplemente son así porque sí.

Como sé que andas por ahí sigilosamente o “alguien te va a contar”, mi mensaje para ti es que en la vida, esas personas que a veces detestamos sin sentido son espejismos de lo que quisiéramos ser o tienen ese algo que reconoces que te falta o resta para ser mejor persona. No digo que es necesariamente tu caso, pero puede ser, no sé, ya realmente no me interesa ni gastaré un segundo más cuestionándome ni regalándote mis energías. Hoy tomo esta única oportunidad para dejarte saber que te perdoné todo el daño que me hiciste y trataste de hacer y liberé todo sentimiento de odio o negativos que solías provocarme. Recuerda que las inercias y energías competitivas siempre están mejor empleadas cuando las utilizamos para competir contra nosotros mismos y superarnos, que cuando las dedicamos en tratar de denigrar a quienes envidiamos solo porque te hace sentir mejor pisotear a otros. ¡Vive, deja vivir y suéltalo! Mucho éxito.

Y por último, este 2018 me di cuenta lo one-sided que una amistad de 27 años puede ser y dolió, y cómo dolió. ¿Les dije que me dolió? ¡Ah okay! Por si no estaban claros. Para mí, no hay distancia ni años que resten de una amistad, aún en estos tiempos cuando todo pasa tan rápido y uno vive tan desconectado de la realidad. Esta persona y yo nos conocemos desde los 3 años y éramos como dicen por ahí “uña y mugre”. La vida y la distancia no me hicieron cambiar la perspectiva de que esta persona era mi hermana del alma. Este año pasado ocurrió algo en uno de los días más importantes para las dos donde abrí los ojos y me di cuenta que no era tan importante na’ en su vida.

No he querido enfrentarlo porque no me siento lista, y aunque sé que no lo he manejado de la mejor manera, la realización de esto me tomó por sorpresa y me cambió por completo. A ti te agradezco por todos los años de amistad, por los jangueos intensos, por las risas incontrolables, por las peleas pendejas, por toda la ropa prestada, por los talleres de maquillaje, por los desahogos, por el mantecado que me “robaba” de tu freezer, por darme hogar en Nueva York y enseñarme la ciudad que más soñé visitar viviéndote mi felicidad conmigo, por estar a mi lado en mi boda… por todo. Hoy quedan recuerdos de una hermandad que era de gran valor e importancia para mí, pero que hoy lamentablemente quedaron manchados. Siempre te deseo lo mejor en todo con el cariño más genuino, pero con un corazón roto.

Al fin me atreví a trabajar por cuenta propia – Aquí no hay mucho que decir, pero se siente cabrón poder tener la oportunidad de trabajar para misma, aunque en muchas cosas asuste, pero esa es la clave. Una amiga bien valiosa para mí me enseñó recientemente que cuando algo te asusta y te reta, estás por el camino correcto. Esa es la gasolina que mantiene la chispa viva profesionalmente. También me ha ayudado regresar a un equipo que amo y me fascina y eso me llena y alimenta mi alma. Así que por ahí vamos y que sea lo que Dios quiera.

Pude tener mi guagua de los sueños – Los cosas materiales no llenan, pero los que me conocen saben que soñaba tener esta guagua hace muuuucho tiempo. A principios del 2018 mi esposo me la regaló de sorpresa y me encantaría enseñarles el vídeo que me hicieron cuando la recibí, pero mejor no, se van a burlar de lo mucho que lloré 😆. Es un recordatorio diario que con esfuerzo y dedicación se logran las cosas.

Completé muchos proyectos en mi casa – Mi santuario poco a poco está convirtiéndose en todo lo que soñé y más. ¡Eso siempre es algo bueno!

Me hice mi primer tatuaje – Después de pensarlo por más de 1 año, al fin me tatué en el brazo una frase que siempre llevo conmigo. Carla Pinto de Color Conspiracy hizo mi sueño realidad y lo amo desde que vi el trabajo final.

Vi a mi hermano crecer – Mi hermano mayor es un ser que amo más que a mi vida y verlo crecer como adulto, profesional y ser humano, particularmente luego del Huracán María, me ha llenado el alma de mil maneras. Aunque a veces me sigue sacando poL techo esas peleas no importan, son cosas de hermanos y así siempre será. ¡El amor que te tengo es grandote, condenao’! Que todo sea siempre para tu bien y sigas por buen camino.

Perdí a Damaris – Ay Damaris… ¡Cómo te extraño! Este pasado 10 de diciembre de 2018, mi hermana de la vida Damaris falleció sin ningún tipo de sentido. No voy a contar los detalles de su fallecimiento, pero fue uno de los golpes más duros de este año. Damaris es una amiga de mi familia más cercana de hace muchos años y tiene 3 hermosas hijas que amo como si fueran mías. Aunque te lloro casi todos los días y te extraño con dolor, sé que estás en un mejor lugar, aunque no quiero aceptarlo y te necesitamos aquí. La vida tiene maneras misteriosas de funcionar, así que prometo este año trabajar fuerte para aceptar esto, tener siempre tu recuerdo bien vivo y amar y cuidar a tus grillas como siempre lo he hecho.

Este 2019 mi meta es seguir trabajando fuertemente para ser una persona más tolerable, saludable física y mentalmente y sanar todo lo que tenga que sanar. Como mencioné, he decidido ver todo lo malo, situaciones y personas que me han hecho daño, como experiencias que me harán más sabia y fuerte. ¡¡Tengo tantos y tantos planes y me siento brutal!!

 Asimismo, I’m going to work my butt off para crecer profesionalmente a la #GirlBoss que sé que puedo ser.

¡Ah! Y si leíste tohj’ esto, eres el/la mejor y te doy un “chócala” virtual. Y como siempre…

¡Hasta la próxima!