¡Hola jevas! Tanto tiempo, lo sé. Han pasado meses desde que escribí por acá y les admito que se siente bien. Cuando me senté a redactar este blog, me dije a mí misma que iba a dejar que mis palabras fluyeran con mis pensamientos, así que eso haré… Hoy vengo a contarles un poco del por qué he estado tanto tiempo MIA y varios updates, papelones y experiencias.

Como algunas de ustedes saben, particularmente las que me siguen en Instagram @emysavesapenny y ven mis Stories, last year was a BITCH for me! El 2017 fue definitivamente unos de esos años que te patea en las nalgas y te deja descontrolada por completo. Pasaron tantas cosas que simplemente desistí de ser yo, para convertirme en lo que pensaba que tenía que ser, y eso me mató en alma y espíritu. Hace un tiempo, les conté aquí que a finales del 2016 renuncié a mi trabajo de casi 4 años, y la realidad al Sol de hoy no me arrepiento de haberlo hecho. No por la idea de cambiar de trabajo, si no por mis ganas de aprender, crecer y tomar nuevos retos. Pero Jesus and the Lord… definitivamente se convirtieron en la madre de los RETOS. 

Comencé a trabajar en una compañía de siete pares de coj*nes como Digital Marketing Manager y definitivamente el ambiente de trabajo al que entré era otra cosa, algo que admito que no estaba del todo preparada para enfrentar. Mi abuela paterna, que en paz descanse, siempre me decía: “Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin del mundo, es el inicio de uno nuevo.” Así que aguanté como mejor pude la presión constante, las horas largas de trabajo, las faltas de respeto, las reuniones constantes que me impedían el ser productiva, en fin, ¡DE TODO! Pero fue ahí que llegaron los ataques de ansiedad, las noches sin dormir, el estrés y fuertes migrañas… Y todo esto se convirtió en una tristeza constante que tocaba lo más profundo de mi ser y no me dejaba vivir. Los domingos en la noche me daba un dolor en el pecho y un nudo en la garganta porque la idea de tener que volver a esa oficina me trastornaba.

Luego de tres meses, mi esposo, ya cansado de verme así me dijo: “¡Vete ya de allí, renuncia! No vale la pena seguir así.” Pero ¿cómo iba a irme sin un plan? ¿y si no conseguía trabajo? Fue entonces que comencé a buscar como loca cualquier oportunidad de empleo, fui a varias entrevistas y todo lo que ofrecían era menos de lo que yo quería o lo que yo sé que vale mi trabajo y mi conocimiento. Luego de dos meses de búsqueda, simplemente acepté que esta era mi realidad y que tenía que aguantar. Pero algo se sentía mal dentro de mí, de mi cabeza, en mis pensamientos. Parte de conocerse es saber cuando algo anda mal, y de eso estaba bien clara. Los ataques de ansiedad se volvieron constantes y desgastantes. Además, ya darme varios palos con las nenas después del trabajo y contarles mis problemas no estaba funcionando, y fue ahí que decidí buscar ayuda porque I just needed answers.

Luego de dos visitas, la psicóloga me refirió a un psiquiatra, y allí me enteré que mi ansiedad venía con PTSD y una depresión detrás por un desbalance químico en mi cerebro. Mi reacción fue como: WHAT? ¿Depresión? Tomé esa noticia sumamente fuerte y simplemente I shut down from the world. Tomé una semana de vacaciones y decidí dedicarme tiempo para solo SER y EXISTIR Pero lo bueno de todo esto es que ya tenía mis respuestas, ahora era trabajar un plan para saber manejar mejor mi estrés. Pude identificar que mi mayor y único problema era lo infeliz que era trabajando allí, haciendo algo que no me gustaba ni me llenaba como profesional, y mucho menos como persona. Como si Dios la colocara en mi camino, coincidí con la persona que trabajó esa plaza antes que yo y me contó que no era yo la del problema, si no que ella también pasó por lo mismo. Simplemente hay lugares que no son para todo el mundo, y está okay admitirlo. ¡Así que reuncié pal’ ca*(^*) de ese sitio de hoy pa’ hoy! #CHECKET!!!

Así que, partiendo con todo este papelón, decidí irme por mi cuenta y trabajar para mí misma. Comencé buscando oportunidades con compañías, trabajé colaborando en una compañía de marcas de belleza y ahora estoy poco a poco building my own business. No es algo sencillo, uno se cuestiona 20 cosas, pero la realidad es que mi mayor reto es no tener control con mi tiempo y espacio. Soy un espíritu libre y me gusta tener balance, ¡ODIO las rutinas! En fin, mi enfoque, mi vibra, mi visión de la vida ha cambiado por completo. He aprendido a cerrar capítulos, organizarme, enfocarme y aceptar las cosas como son. ¿Lo mejor? Tengo un equipo de apoyo espectacular y mis amistades valen mil, son personas positivas y me encanta aprender de ellas. Asimismo, ¡mi macharrán y mi familia! Esos nunca tienen un NO para mí y me apoyan en todas mis locuras. En situaciones como estas, mi mejor consejo es que te rodees de un mar de personas llenas de luz y amor. ¡Este camino con mi ansiedad no es fácil! Hay veces que es demasiado y/o aparece gente estúpida en el camino y me bloqueo, pero recuerdo que debo tomar un día a la vez y fluir. He decidido ver todo lo malo, situaciones y personas que me han hecho daño, como experiencias que me harán más sabia y fuerte, aún en la adversidad. Recuerda, uno escoge cómo ve y toma las cosas.

Con todo esto dicho, i’m back! Tengo planes y deseos de hacer muchas cosas aquí, particularmente temas donde podamos todas alimentar el alma y llenarnos de buenas vibras. Join me in my pursuit of a balanced life y con mucho makeup, música y otras chucherías espectaculares! Bajo mi criterio, obviamente.

Vengo pronto, ¡así que stay tuned! ¡Ah! Y si leíste tohj’ esto, eres el/la mejor y te doy un “chócala” virtual. Y como siempre…

¡Hasta la próxima!